sábado, 13 de septiembre de 2008

A Nina Winehouse Warwick


Acarician mujeres con su voz

mi piel aguardentosa sin amor,

tejida con esparto de dolor.

Las canciones de Motown calman penas

y la voz susurrante me serena.

Los besos se deslizan con las notas,

el piano piano baila y las trompetas,

la voz gutural, negra, rompedora.

Busco hacer con el oído

lo que el cuerpo me pide y los sentidos.

Los discos de vinilo giran rápidos

y los discos lumbares ya se aprestan

Al baile de costilla con costilla,

al baile de cadera y de cintura,

al baile más común y más extraño.

© by I.M.C.

El sentido de sentir



El destiempo desata desamores,

mientras las horas ligan las pasiones.

Los segundos de excusas no pedidas

acusan manifiestos entre infieles.

El vaso del querer nace colmado,

lo beben sorbo a sorbo o bien de un trago

borrachos de delirio y desamparo,

los primeros prefieren duración,

los segundos escogen el relámpago.

Un cuerpo de mujer o de varón

pide tantas caricias como el alma,

que sanen los rincones del dolor,

que lustren superficies de ansia lenta,

que empolven, desempolven, saquen, metan.

La succión del hollín limpia por dentro,

repara cicatrices del recuerdo,

habla cual ruiseñor, suave susurro.

Los bienes de los buenos, son de carne,

son de palabras, luchas y de bailes.

Del círculo del ciego no se sale,

sin báculo de sangre de donante.

Tu sangre hacia mi boca en el mordisco,

tu sangre hacia mi boca se derrame.

Mi carne por tu carne, dulce sable.

Tu carne entre mi carne, dulce valle.

El cartón donde duerme siempre el pobre

sin trampa le cobija transitorio,

el pobre corazón a la intemperie

persigue las riquezas coronarias

que ofrezca en desnudez un caminante.

No acepta la limosna porque da

y en cada donación así recibe

en lugar de migajas un pastel

de afecto enriquecido con la piel.

Sentido de sentir, único válido,

orienta al sol naciente de la vida,

el pensamiento es sólo un aderezo,

como un topo que escarba en su neblina.

¡Siente de pie, sentado, caminando,

tumbado, por los aires, siente a nado!


© by I.M.C.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Pangea

Dos ínsulas extrañas colisionan
en mar solitario interminable
y juntan carne a carne costa a costa.
Por un instante cíclico sucede
milagro geológico de cuerpos,
unen un continente los dos polos:
se liga madre tierra y nuevo mundo
por un trozo de vida de península.
Los haces que deshaces con tus brazos,
los lío yo de nuevo con mis piernas,
manojo de caricias y de besos.
El aliento alimenta sueños límpidos,
mientras sudor empaña los empeños.
Nos damos un empujón a lo eterno,
el tiempo se contrae y nace luego.
Hundimos nuestras garras en el cielo
sedientos de un calor propio de infierno;
salimos de las venas diminutos,
como átomos de Venus o gotitas,
cachorros del mordisco y de la brisa.
Buscamos el consuelo del disuelto,
fraguamos sin cemento cuerpo y cuerpo,
volvemos material un sentimiento.
Hacemos el amor, ni más ni menos.

© by I.M.C.

Volver al niño sin llanto

Yo no quiero llorar nuevas tristezas
si las antiguas fueron de sal y agua
en trago que recorre ojos a boca,
un tirador de espuma sin cerveza.
Prefiero carcajadas de malcuerdo
que desternillen todas mis tornillos
en un torrente acuático y alegre.
La lágrima indignada de la ira
que busca la justicia con la vida.
Llorar por pena, no. Llorar de risa.
Saber vivir es juego de perder
y de ganar, depende de las cartas,
del tapete, del tiempo, de tu mano.
Yo no quiero llorar nuevas tristezas,
más bien recobro a veces un jardín,
bendito paraíso de inocencia
donde habitan los niños sin cabeza
mientras la muerte muere ante la vida
los seres sin pecado concebidos
brincan, escupen, gritan, se sonríen
en el espejo limpio de otros ojos
que anhelan renacer día tras día,
sin pensar en ayer, sólo sintiendo,
sin juzgar el ayer, sólo viviendo.
No hay lentes de prejuicios en su rostro,
su boca de pureza también hiere
cuando no escamotea la verdad.
En rincones de verbos busco campos
de verdor cantarín en mar calmado,
allí se me zambullen pensamientos
infantiles, sin habla, anonadados,
respiran bajo el verde sumergidos,
persiguen las corrientes y los granos.
En ese mar nutricio de semillas
florece corazón, sentir, pasión,
la trinidad florista del amor;
el llanto se disuelve en alegría,
en paz de la mirada y la palabra.
Todo se torna fácil si respiras,
trabajar, aprender, luchar, leer,
comer, beber, amar, nacer, morir.
Todo se torna fácil si respiras,
los aires inspirados del espíritu
que guardas en tu seno de adultez:
la vocecita tierna de bebé.

© by I.M.C.

jueves, 11 de septiembre de 2008

A la musa eterna

Quise ser tu amigo un día
en que inocencia brotaba
de mi corazón enano,
desbordando las fronteras
que bombean vida nueva.
Te abracé desde la cuna
en contacto sin saber
y tus uñas desgarraban
mis manos de carne tierna.
Aún conservo las heridas
que recuerdan tu presencia
en mi cabeza y mi tripa.
Te imploré con rezo y llanto
que te quedaras por siempre
que me llevaras contigo
donde soplasen los vientos,
donde remasen los remos
de tu barcaza sin vuelta.
Te imploré con rezo y llanto
que me llevaras contigo
al abismo nuevo antiguo
de donde tras siete meses
jamás debí haber salido.
Te marchaste con desprecio,
con desdén de malamada,
y el dolor me puso recio
en mi salto de la nada
hacia lágrima del todo.
Mi amor de anhelos y prisas,
de fusión en el no-ser,
debió madurar a golpes,
al galope de otros nombres,
con fusta de desamores,
con espuelas de dolor.
Tan íntima relación,
tan intensa determina
el pasado y el presente,
y el futuro de mi vida.
Yo te esperaré sediento
del beso que sorbe el alma
y sé que me esperas tú
con guadaña perfumada.
Cuánto me alegro de verte,
disolverme en Dios o tierra,
con tu eterno femenino
con tu esencia viva, Muerte.

© by I.M.C.

domingo, 7 de septiembre de 2008

La sustancia de los tristes

La sustancia de los tristes

aflora flor de ceniza

y savia de sabio amargo;

la sustancia de los tristes

verbos, besos, existencias,

libros, cantos y sirenas

reboza con unto el cuerpo

y lo encala con cal negra,

como pizarra de penas.

La sustancia de los tristes

es un magma hereditario

mezclado con el llamado

de vocación voluntaria.

La sustancia de los tristes

retuerce pero no parte,

aprieta pero no ahoga,

se retrasa sin demora,

revuelca sin beso en carne,

en revolcón de vinagre.

Materializa somática

los gritos de cualquier Munch

que de amor se desgañita.

La sustancia de los tristes

recorre de tiempo un lapso

con una prisa tardía

que sin rumbo se derrumba

en segundos que se pierden

en pozo de noche y luna.

La sustancia de los tristes

cabalga por entretelas

hechas de carne y de sangre

y brota del corazón

sombrío de ciega tarde.

La sustancia de los tristes

amasa gris el cerebro

instalada entre dos mundos,

sabedora de lo eterno,

vividora de lo efímero:

lo primero es el segundo.


© by I.M.C.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Las cosas del querer

El acto volitivo no desea,

no monta ensoñaciones de alquimista,

ni compra del lotero papeletas,

ni desdibuja presas aleatorias.

El acto volitivo sólo quiere

no admite dispersión ni otros quereres.

El acto volitivo es energía

que brinca en el origen hasta un fin

que corona y agota voluntario.

La lista de la compra de la vida

debe, pues, escribirse con cuidado

y elegir qué evitar y qué comprar:

transgénicos, coléricos, mentiras,

comandos, teleféricos, efugios,

controles del remoto desencanto,

amor, saber, abrazos, dignidad,

luz, paz, vida, verdad, felicidad.

El menú es tan abierto como el cielo

platos de autoservicio en bufet libre,

si bien cada cual pone precio vario

y escoge restaurante, calle o bar,

guiso de sibarita o rapidez,

cocina a fuego lento u olla exprés.

Algunos por momentos van perdidos

entre tantas opciones y abanicos,

unos prefieren votos delegar

otro guardan silencio todo el tiempo,

otros, menos quizás, piensan y actúan

condenados por masas rezongonas,

absueltos del temor a libertad

gracias a mano propia y a luchar.

El acto volitivo lanza cañas,

pertechos de un anzuelo bien selecto,

en estanque concreto y meditado

en busca del espécimen más raro,

nada tiene que ver con una red

que apresa sin criterio cien medianos

peces de medianía empecinada.

El acto volitivo pone miras,

encañona el futuro con mirilla

y lanza hacia el mañana su disparo

con pólvora, con ganas, con deber,

con búsqueda, con ansia, con esfuerzo.

El acto volitivo, (del latín volo)

significa querer, también volar.

Así vuela en noosfera voluntad,

las alas, reactores, el pasaje

elige su piloto o capitán.

La sola condición de voluntad

reside en la exclusiva de su empuje,

no admite más pasaje que un objeto,

objetivo, consciente, bien dispuesto.

El querer que despega sin apego

camina sin escalas al destino.

© by I.M.C.